martes, 10 de agosto de 2010

Nada mejor para estas latitudes que LIONEL HAMPTON !!!

No, tranquilos, no ha ocurrido un sordo terremoto de proporciones descomunales: las RÍas Baixas siguen situadas geográficamente de modo oficial en torno al paralelo 42ºN, pero parece que nos hubieran trasladado al 23. Uno no sabe si morir ahogado en la bañera o asado en la calle...

Bueno, a lo que íbamos: que me he hecho por un precio ridículo con una caja de 4 CDs (parca en presentación pero jugosa en contenido y buen sonido) que abarca uno de los períodos más fértiles de la carrera de LIONEL HAMPTON, el 1937-1949. En el '36 se incorporó a las filas de BENNY GOODMAN, para el '37 ya lo simultaneaba con pequeños combos dirigidos por él mismo, y en el '40 "levó anclas" y armó una big band, siempre rodeado de verdaderos talentos, que con períodos de inactividad y momentos mejores y peores, se mantuvo hasta mediados de los '90; o sea, probablemente la big band más longeva de la historia del Jazz.

Decía que era la música ideal para estas temperaturas, porque este hombre era la alegría, el buen rollo, y la marcha personificadas. Verle en foto, o tener la oportunidad de visionar algún DVD suyo, incluso ya de muy mayorcete, te coloca una inevitable sonrisa en la boca. Su MÚSICA ya no digamos...Era un grande, un GIGANTE diría yo (EL VIBRAFONISTA del Jazz por excelencia, estimable pianista, buen batería y un más que digno ocasional cantante) que sin embargo tenía claro que él era más un "entertainer" que otra cosa, darse ínfulas no era lo suyo.



Muy escasos temas lentos tenía un músico que, pese a su clasicismo, llegó a versionear el “Giant Steps” de John Coltrane. Muy poca balada y mucho swing incansable con ese alegrísimo sonido del vibráfono. Poca música me pondría hoy de buen humor, frito como un chanquete, aparte de la de este hombre, y el Latin-Jazz de Dizzy Gillespie, que también sonará hoy.

En los 94 años se nos plantó este hombre (murió en el 2002), que incluso hizo en 1977 (creo recordar) un intento no muy afortunado de reflotar la carrera de un ya herido de muerte Charles Mingus. Estoy seguro de que en su lecho de muerte, si lo hubo, los presentes se desternillarían de risa unas cuantas veces con las bien entendidas payasadas de este hombre.

Siempre será recordado por "Flying High" y "Air Mail Special": os recomiendo que escucheis esos temas (mientras Spotify siga en un limbo legal), si no conocíais -cosa dudosa- a esta monumental figura, y me apuesto algo -muy frío- a que acabais siendo fans.

sábado, 7 de agosto de 2010

En defensa de las "Blowing Sessions" del sello PRESTIGE:

He decidido abrir esta columna porque llevo varios días literalmente "colgado" con un disco que acabo de adquirir baratito, de Prestige , llamado "All Day Long", re-editado por Fantasy a nombre de Kenny Burrell y Donald Byrd (desconozco si esa fue la edición original, pues en la portada los nombres de todos los músicos aparecen en el mismo tamaño, pero creo que en principio apareció sólo a nombre de Burrell, explicable como veremos después). Pero vamos, la formación es un All-Star en plena regla:

FRANK FOSTER: Saxo tenor
DONALD BYRD: Trompeta
KENNY BURRELL: Guitarra
TOMMY FLANAGAN: Piano
DOUG WATKINS: Contrabajo
ART TAYLOR: Batería

Ya estábamos en 1957, casi aún albores del Hard-Bop que iluminaría el resto de los '50 y una buena parte de los '60, y que ha llegado hasta nuestros días prácticamente considerado como la corriente "mainstream" del Jazz.

Este disco es una muestra clásica de una "Blowing session" de Prestige , pero para los no iniciados vayamos con la explicación y el porqué me apasionan:

PRESTIGE era y sigue siendo para los historiadores del Jazz un sello con bastante "mala fama". Parte de razón no les falta: era considerado "el sello de los yonkies", porque pagaba en metálico justo acabar la sesión, y era una cómoda manera de que la desgraciada plaga de músicos heroinómanos post-Charlie Parker pudieran ganarse un dinerillo fácil y rápido para su droga. No pagaban los ensayos, sólo la sesión. Y las sesiones, por tanto solían ser muy improvisadas. Pero el Jazz es improvisación, así que este sello nos dejó (sobre todo en los '50 y '60) una joya tras otra. Baste decir que aquí fue donde "se hicieron grandes" SONNY ROLLINS, JOHN COLTRANE y MILES DAVIS, con 8, 9, y 13 LPs por cabeza, creo recordar, más las innumerable apariciones como "sideman" de 'Trane y Rollins. Al final, como lo que nos queda es la música, yo considero a Prestige uno de las discográficas más importantes del Jazz.

Las "Blowing Sessions" ("sesiones de soplar" o algo así sería la traducción) consistían en que el líder de la sesión reclutaba a un grupo de músicos o trabajaba con sus habituales, y llegaban a la sesión con unos temas casi sólo esbozados y muy sencillos, generalmente Riffs basados en la forma Blues o variaciones sobre el inagotable filón de "I got Rhythm", y se solía completar con algún standard. La razón por la que me gustan tanto es porque ya estábamos en tiempos del LP y los temas podían ser muy largos, con un montón de coros para la improvisación del solista de turno, músicos de altísimo nivel (la nómina de nombres que pasaron por Prestige es un "Who's Who" de los '50 y '60), lo cual convertían estas sesiones en un disfrute continuo de las prodigiosas ideas melódicas de los saxos, guitarras, pianos... El ritmo básico solía ser muy sencillo y "swingeante", pero lo que se cocía por arriba era de órdago!!!

En el disco que me ha llevado a abrir este articulillo, Kenny Burrell reclutó a los músicos, entraron al estudio el 4 de Enero del '57, y toda la primera cara estuvo ocupada por un enorme (en todos los sentidos) tema de 18 mínutos, original de Burrell, y llamado como el álbum. El solo de guitarra del "jefe" es verdaderamente impresionante, de los de crear conversos. La cara "B" la ocupan dos originales de Donald Byrd y otros dos de Frank Foster. En conjunto, una joya de disco si lo que buscas no es innovación sino mover los pies y la cabeza al ritmo de la música y alucinar con la habilidad como solista de cada músico.

Soy un hard-bopper de corazón, lo confieso, aunque me gustan muchas otras cosas dentro del Jazz. Pero recuerdo perfectamente cuando me empecé a meter en esto del Jazz, hará como 20 años. Mis primeros discos fueron -por supuesto- "Kind of Blue" y el "Uptown" de Ellington. Luego cayeron un par de recopilatorios de Roy Eldridge y Ben Webster, y sí, todo me gustaba, pero de alguna forma "no era" lo que yo andaba buscando. Recuerdo perfectamente el día que me compré -por fín- un recopilatorio de Art Blakey, llegué a casa con mi novia de entonces, puse el disco en el -por aquellos días típico- combo de radio, doble pletina y CD, y a los 2 minutos caí rendido diciendo "Sí !!! Esto es lo que buscaba !!!". He buceado en muchas otras cosas, pero un buen y típico "Blue Note o "Prestige" es lo que más me pone las pilas...Paradójico habiendo mamado de un abuelo swinger puro...

Bueno, esto es todo por hoy. Os debo columnillas sobre Ella Fitzgerald (especialmente sus infravaloradísimos discos con Joe Pass), Lucky Peterson, Whitesnake-Lizzy, y no me olvido, pero como buen aficionado al Jazz voy improvisando y viviendo el día a día.

FELICES VACACIONES A LOS QUE ESTEIS EN ELLAS!!!

miércoles, 4 de agosto de 2010

POR FIN LOS VERÉ EN DIRECTO !!! Jueves 5 de AGOSTO, Vigo, PUBLIC ENEMY !!!

Auditorio de Castrelos (remodelado hace no mucho), creo que 11 noche, entrada anticipada 10 €, en taquilla 12, en las gradas, como siempre y donde se pasa bien si vas pronto y coges buen sitio, gratis!!

No sé como andará este blog de fans del Hip-Hop. Yo no tengo mucho discos de ese género, pero me gusta bastante, sobre todo en el veranito. Me gusta toda la música negra, y a ésta le veo mucho groove y una evolución lógica desde el Funk.

Sobre Public Enemy ya no se puede decir nada que no esté dicho, su trascendencía en el Rap es enorme, simplemente su segundo disco cambió el género para siempre, así de claro.

Como no puedo decir nada que ya no sepa un seguidor del género, y a quien el Rap no le parezca ni música, pues no le interesará, me voy a mis recuerdos.

1988, por fin libres de nuestros padres, estudiantes de 4º de Biología, 21-22 añitos, rebeldes sin causa pero sin pausa. De Hip-Hop conocíamos lo típico: Grandmaster Flash, Sugar Hill Gang, RUN DMC, Beastie Boys. Y nos parecía un estilo divertidillo pero intrascendente y sin futuro, y pobrísimo musicalmente.

Y de repente, BOUM!!!! Nos explota -afortunadamente- en nuestras propias narices, esa ya pieza fundamental de la historia de la música negra llamada "It Takes a Nation of Millions to Hold us Back". Inabarcable en palabras la revolución que supuso aquello. En esos momentos no pesas del "historicismo" del que (yo al menos) pesas ahora. Simplemente te encuentras con una carga de nitroglicerina que pasa de mano en mano, de radiocassette de doble pletina en otro (¿os acordais de ellos?, pieza fundamental en una habitación de estudiante, central en las nuestras) y todos sabemos que estamos ante algo muy gordo, y que además nos fascina.




De repente todos andamos con beisboleras de medio lado como Flavor Flav, y nos aprendemos de memoria en nuestro Inglés Guachi-Guachi los rapeados de Chuck D. No te da tiempo casi ni a pensar que lo que pasa es que P.E. han enriquecido las bases rítmicas de una forma impensable en el simplón Rap anterior, gracias a la incorporación al "Bomb Squad" de esa bestia de las programaciones y sampleados llamada Eric "Vietnam" Sadler. Lo importante es que acaba de nacer para tí un disco y casi un estilo que con esa edad te impresiona hasta literalmente volarte los sesos. No había fiesta donde aquel disco no sonara, y si no, los fans nos ibamos a otra habitación y montábamos la fiesta allí. Aquello era más punk que el punk, más extremo que el metal extremo, y eso para un recién-veinteañero rebelde, era lo único importante!!!!

¡¡BRING THE NOISE!! era el grito de guerra, "Party for your Right to Fight" (ostión en la cara a los Beastie Boys), "Don't Believe the Hype", "She watch channel zero", "Rebel without a pause"...eran los estribillos coreados. Heavies, punkis, rockers, hardcoretas...todos unidos en una causa y cierta estética que Santiago de Compostela no conocía.

Supongo que el mismo efecto debió suponer a quienes descubrieron de repente a Hendrix o a los Sex Pistols. Y siento que no explico bien el efecto que nos causó, porque si hay palabras no las tengo...

Ya no es su momento pero sí -siempre- el de su revolución. Han pasado veinte años, pero siendo gente que en su momento no eran demasiado mayores que nosotros, supongo que seguirán en forma y disfrutaremos de lo lindo. Y si del "Bomb Squad" se viene Mr. Eric Sadler unido al cuarteto "oficial", las bases rítmicas van a ser de órdago...Que pena que no estemos en 1988...




FIGHT THE POWER !!!!